Eva Ferrer detonó una de las entrevistas más explosivas del ciclo político reciente al sentarse con la revista Semana. La española, quien fue asesora de Verónica Alcocer durante la campaña de Gustavo Petro y luego consejera en el Gobierno, lanzó al menos siete señalamientos graves contra la exprimera dama. Según su relato, Alcocer habría articulado una red de intereses económicos y políticos que abarcó desde la financiación de la campaña hasta la gestión de entidades del Estado, el uso de aviones oficiales y contactos internacionales.
Ferrer aseguró sentirse amenazada y pidió protección a las autoridades. En la conversación con Vicky Dávila mencionó alrededor de 30 nombres —entre funcionarios, empresarios, congresistas y familiares— y reiteró que sus afirmaciones deben ser contrastadas con pruebas. Hasta el momento de la publicación de la entrevista, los señalados no se habían pronunciado de forma amplia.

Presunto tráfico de drogas, viajes a Venezuela y lavado de activos
Uno de los señalamientos más graves de Eva Ferrer apunta a viajes confidenciales a Venezuela realizados en aviones oficiales asignados a la entonces primera dama. Según la exasesora, existirían fotos de Verónica Alcocer descendiendo de la aeronave con maletas grises en cuyo interior, afirmó, habría droga. Ferrer dijo que el asesor catalán Manel Grau le habría confirmado la presencia de estupefacientes en esos desplazamientos y el movimiento de capital entre ambos países.
En el mismo contexto, la exconsejera señaló la entrada no declarada a Colombia de 2,5 millones de dólares en efectivo, dinero que, según su versión, habría servido entre otras cosas para financiar la campaña del primo de Alcocer, Mario Fernández Alcocer. Ferrer también habló de presuntas operaciones de lavado de activos en España e Italia, incluyendo el intento de compra de inmuebles de alto valor. Mencionó una residencia de tres millones de euros que habría sido gestionada a través del exembajador Eduardo Ávila.
Financiación irregular de campaña, venta de cargos y agresiones a funcionarios
Eva Ferrer afirmó que Manel Grau cobraba 50.000 euros por cada cita que organizaba a Alcocer con inversionistas o aportantes durante la campaña presidencial. También denunció entregas de dinero en efectivo no contabilizadas oficialmente, entre ellas unos 250.000 euros que habría entregado el empresario Euclides Torres. En el mismo relato mencionó una presunta coordinación de aportes con Diego Marín, alias Papá Pitufo, y aseguró que Alcocer no se habría quedado con un intento fallido de recoger 50.000 euros a través de un intermediario.
Sobre el manejo del Estado, Ferrer señaló que desde el círculo de la exprimera dama se habrían exigido cobros y comisiones a cambio de la asignación de cargos. Según su testimonio, estas fichas se habrían ubicado en entidades como ProColombia, el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), el ICBF, Ecopetrol, el Banco Agrario, la Sociedad Portuaria de Cartagena, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el Fondo Adaptación y el Icetex, además de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
La exasesora describió a Alcocer como “tirana” y “maltratadora”. Relató que habría zarandeado violentamente a la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, al enterarse de su nombramiento, y que habría coaccionado a colaboradores amenazando con destruir su reputación si no renunciaban o no guardaban silencio.

Red de testaferros, tráfico de armas y conspiración política
Eva Ferrer identificó a varias personas cercanas a Alcocer como presuntos testaferros encargados de administrar bienes, cubrir compras de lujo y figurar como propietarios de inmuebles. Entre ellos mencionó a Carolina Plata (quien, según dijo, manejaba los vuelos confidenciales a Venezuela y las finanzas), a su esposo Danilo Romero, y a los empresarios italianos Enrico Romagnoli y Fabio Mascialino. A estos últimos los vinculó también con una presunta red de tráfico de armas e intermediarios italianos. Ferrer contó que recibió advertencias telefónicas de que “aquí hay tráfico” y que se le habría dicho que estaba “loca” por haber hablado de los italianos.
En materia política, la exconsejera aseguró que desde el entorno de Alcocer se buscó construir la narrativa de que era ella quien realmente mandaba en la Casa de Nariño. Relató una llamada en la que le explicaron que la estrategia sería “mostrar al mundo que la que manda y la que gobierna es Verónica”. Ferrer dijo que se negó y calificó esas órdenes como “alta traición”. Según su versión, la estrategia habría sido impulsada por los asesores catalanes de la campaña, entre ellos Xavier Vendrell (descrito como “el estratega”) y Manel Grau.
Ferrer también mencionó a Ricardo Roa (a quien, dijo, Alcocer y Grau colocaron como gerente de campaña), a Andrés Gamero, a Agmeth Escaf, a Laura Sarabia (con quien, afirmó, existió un pacto para su segunda entrada al Gobierno) y a otros nombres del entorno. Sobre Gustavo Petro, lo definió como “el poli bueno” y aseguró que, a su juicio, permitió las acciones de su círculo más cercano y se benefició de ellas.
Las declaraciones de Eva Ferrer abren un nuevo capítulo de escrutinio sobre el gobierno Petro y el papel de Verónica Alcocer. Como ella misma reconoció, sus señalamientos deberán ser sustentados con pruebas ante las autoridades competentes. Mientras tanto, la entrevista ha generado fuerte debate público sobre transparencia, tráfico de influencias y el uso de recursos del Estado.

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