La diferencia política no implica enemistad: el llamado de Sergio Fajardo contra la polarización en Colombia
Por Rodrigo Carabalí Navia
El fanatismo político es la defensa ciega, irracional y extrema de ideologías, líderes o partidos políticos. Las características más comunes son la intolerancia hacia las opiniones contrarias y la incapacidad de hacer una crítica objetiva. Esto erosiona el diálogo civilizado y llega a romper las relaciones interpersonales, que incluso pueden derivar en violencia cuando las personas son manipuladas.
El fanatismo político es intolerante, dogmático y maniqueo, pues divide la sociedad entre “los buenos y los malos”. Además, manipula los medios de comunicación social y, lo más peligroso, erosiona la democracia, conllevando a la generación de conflictos violentos y a la ruptura de relaciones personales y familiares.
El caso reciente de intolerancia política en Charalá, ocurrido en el presente mes de mayo, con el bloqueo de una caravana política, generó enfrentamientos e insultos entre los dos grupos, utilizando términos extremos de lado y lado como “guerrilleros” y “uribestias”.
Otro hecho de intolerancia política se presentó en Puerto Tejada, en septiembre de 2025, cuando Claudia López llegó a recoger firmas para su precandidatura presidencial y fue recibida con abucheos y hostigamientos por parte de un grupo que se cree dueño electoral del municipio.
Estos y otros hechos alteran la democracia y la libre participación política, generando confrontaciones que pueden llegar a la agresión física. La democracia rechaza de plano estos procedimientos en política, vengan de donde vengan. Se rechaza igualmente todo tipo de constreñimiento al electorado.
Por todo lo anterior, Sergio Fajardo promueve una campaña civilizada, libre de ofensas y descalificaciones. Fajardo mantiene una postura crítica frente a la polarización en Colombia, definiéndola como una confrontación peligrosa, alimentada por el lenguaje de agresión y los extremos, particularmente vinculada a Álvaro Uribe y Gustavo Petro.
Desde el centro, promueve una alianza moderada para romper este ciclo y evitar una confrontación social peligrosa. Su llamado es a la moderación: propone construir una mayoría social y política que supere la dinámica de “amigo o enemigo”, enfocándose en un acuerdo nacional.
Fajardo plantea que podemos ser “diferentes sin ser enemigos”. Su premisa busca reconocer las desigualdades y mejorar la seguridad, sin caer en el discurso del odio, proponiendo que la diferencia política no implica enemistad.
Fajardo es el único candidato que puede romper con la polarización que hoy vive el país.

Imagen e información suministradas por: Rodrigo Carabalí Navia
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