Posesión de Abelardo de la Espriella: histórica ceremonia fuera de Bogotá marca el inicio de un nuevo gobierno
Abelardo de la Espriella, conocido como “El Tigre”, asumió este 7 de agosto de 2026 como presidente de Colombia en una ceremonia sin precedentes. Por primera vez en la historia moderna del país, la toma de posesión se realizó fuera de Bogotá. El acto se llevó a cabo en la Arena USC, auditorio de la Universidad Santiago de Cali, con capacidad para unas 2.500 personas. De la Espriella, abogado y empresario de 47 años nacido en Bogotá y criado en Montería, llegó al poder tras derrotar en segunda vuelta al candidato de izquierda Iván Cepeda por un margen estrecho de alrededor de 250.000 votos. El outsider, fundador del movimiento Defensores de la Patria en 2024 y sin experiencia previa en cargos públicos, sucede a Gustavo Petro.
De Popayán a Cali: el cambio de sede y los antecedentes
Inicialmente, el Congreso había aprobado trasladar la ceremonia al departamento del Cauca, con Popayán como sede principal. Sin embargo, la actividad volcánica que afectaba la logística aérea obligó a modificar el plan y trasladar el evento a Cali. De la Espriella había solicitado posesionarse en una guarnición militar como homenaje a soldados y policías, pero el entonces presidente Gustavo Petro, en su calidad de comandante en jefe, lo prohibió expresamente. La decisión de mover la posesión a Cali fue respaldada por la Cámara de Representantes (117 votos a favor y 7 en contra) y el Senado. El fuerte dispositivo de seguridad desplegado, con cerca de 11.000 efectivos de la Fuerza Pública y medidas antidrones, garantizó que no se reportaran incidentes graves durante la jornada, pese a las convocatorias a movilizaciones y desobediencia civil por parte de sectores del Pacto Histórico.
La ceremonia en la Arena USC y el primer discurso presidencial
La posesión, programada hacia las 3:00 p.m., comenzó con la llegada de De la Espriella acompañado de su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos. El himno nacional fue interpretado por la cantante Maía. El presidente del Congreso, Honorio Henríquez, del Centro Democrático, le tomó el juramento e impuso la banda presidencial. Posteriormente, De la Espriella juramentó a su vicepresidente, José Manuel Restrepo. Un momento que generó debate fue la “oración y alabanza” religiosa incluida en el protocolo.
Tras la ceremonia formal, el nuevo mandatario se trasladó al Cantón Militar Pichincha, base del Ejército en Cali, para pronunciar su primer discurso como presidente. Allí realizó el reconocimiento de tropas mientras los jefes de Estado y familiares seguían el acto por pantallas gigantes desde el auditorio. En su alocución, De la Espriella prometió “mano dura” contra las estructuras criminales, afirmando que estas “tienen dos caminos: someterse a la ley o enfrentar la fuerza pública”. Anunció el combate al narcoterrorismo, la erradicación de cultivos ilícitos (incluyendo fumigación), la construcción de megacárceles inspiradas en el modelo de El Salvador, la recuperación de Ecopetrol, la autorización de “fracking responsable”, el congelamiento del gasto público y la lucha contra la corrupción del gobierno saliente. Criticó con dureza a Petro y cerró su intervención con la frase “¡Que viva Cristo Rey!” y la consigna de la “Patria Milagro”. Durante el acto también se entregó un doctorado honoris causa a Javier Milei y se mencionó a Miguel Uribe Turbay. Un gesto simbólico fue la invitación a un vendedor de panela a subir a la tarima.
La partida de Petro y la presencia internacional
Gustavo Petro no asistió a la posesión. Desde mediados de julio había anunciado que no iría ni le daría la mano a De la Espriella, alegando un supuesto fraude electoral que las autoridades no respaldaron. El 7 de agosto, cerca del mediodía, salió definitivamente de la Casa de Nariño en un acto solemne con honores militares del Batallón Guardia Presidencial. Acompañado de su hija Antonella y parte de su familia y gabinete, Petro declaró: “Dijeron que me quedaría en este edificio y no. Aquí cumplo, lo dije desde un principio: el mandato popular se respeta… Hasta siempre. Libertad y vida… ¡Viva Colombia libre!”. No hubo entrega protocolar de mando entre ambos.
Entre los asistentes internacionales destacaron el rey Felipe VI de España; los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), José Antonio Kast (Chile), José Raúl Mulino (Panamá), Luis Abinader (República Dominicana), Nasry Asfura (Honduras) y Laura Fernández Delgado (Costa Rica); el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisas; y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. También estuvieron presentes vicepresidentes de El Salvador y Guatemala, cancilleres de varios países (incluido Israel) y representantes de Estados Unidos. A nivel nacional asistió casi todo el Congreso, con excepción de la bancada del Pacto Histórico, el gabinete entrante, expresidentes como César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque, alcaldes, gobernadores y empresarios. La ceremonia simbolizó un claro giro hacia la derecha en Colombia y la región, con un marcado tono militar-religioso.
La posesión de Abelardo de la Espriella abre una nueva etapa política en el país, marcada por promesas de seguridad, orden y alineamiento internacional con gobiernos afines.













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