Entrega de balones en Quibdó y Buenaventura mantiene la polémica a ocho días del terremoto

La entrega de balones de fútbol con logos o leyendas de “Defensores de la Patria” y “Firmes por la Patria” durante las visitas presidenciales a Quibdó, alrededor del 14 de agosto, y especialmente a Buenaventura, el 16 de agosto, sigue circulando en redes y medios. No hay, hasta ahora, una nueva defensa oficial específica del presidente Abelardo de la Espriella sobre ese gesto, ni cifras públicas sobre cantidad, costo u origen de los implementos.

El terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar (Chocó) el 10 de agosto, dejó un país en duelo y una emergencia que el propio Gobierno describe como de escala nacional. En ese escenario, el gesto recreativo con simbología partidista se convirtió en un foco de crítica sobre empatía, prioridades y manejo comunicacional.

Reclamos en el Pacífico: “necesitamos techo, no balones”

Videos difundidos desde Quibdó y Buenaventura muestran al mandatario lanzando balones desde una camioneta. En el puerto, un joven le dijo: “Señor presidente, un consejo le brindo yo: que se ponga la mano en el corazón y traiga cosas de construcción”. Otras frases que circularon fueron “no hay agua y balón no nos cae” y “lo que necesitamos es techo, no balones”.

Habitantes y líderes locales insistieron en que la prioridad debía ser vivienda, agua, comida, medicinas y reconstrucción. En Buenaventura, autoridades locales han reportado más de 800 viviendas destruidas o colapsadas solo en el barrio Lleras (comuna 3), seis instituciones educativas destruidas y cerca de 2.800 estudiantes sin clases presenciales. Una mujer en Quibdó resumió el malestar: un presidente llega a una ciudad con salud y educación colapsadas y “trae balones como si nosotros nos fuéramos a levantar encima de los balones”.

El expresidente Gustavo Petro amplificó uno de los videos y escribió: “Confundieron una emergencia humanitaria por terremoto con un partido de fútbol”. La crítica se mezcló, además, con otra polémica de la semana: el viaje del ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, a Santa Marta en medio de la emergencia.

Ayuda humanitaria, defensa de simpatizantes y el Procurador

El Gobierno sostiene que la entrega de balones no reemplazó la asistencia de emergencia. En Buenaventura se anunció el envío de medicamentos e insumos, el despliegue de personal de salud y la reactivación del buque hospital Benkos Biohó. Simpatizantes y algunos comentarios en redes argumentan que los balones son un apoyo emocional para niños en albergues, que formaban parte de un paquete más amplio y que pudieron provenir de donaciones de campaña o del sector privado. No hay, sin embargo, un inventario oficial que lo precise.

Este martes, el procurador general, Gregorio Eljach, descartó abrir investigaciones por la entrega de balones y por el viaje del ministro de Vivienda. Dijo que se trata de “temas minúsculos”, que quienes entregaron los implementos ya dieron “explicaciones suficientemente razonables” y que la Procuraduría está ocupada en la reconstrucción y en “temas bastante dolorosos para el país”.

La controversia, entonces, no se ha cerrado en la opinión pública, pero tampoco avanza por la vía disciplinaria. Queda como un debate sobre el tono político de la ayuda en plena crisis.

Cifras oficiales y el Plan Milagro de reconstrucción

En su alocución del 17 de agosto, De la Espriella entregó el primer balance consolidado: 289 fallecidos, 4.187 heridos, 143 desaparecidos, más de 120.328 familias afectadas, 26.945 viviendas destruidas y más de 127.557 averiadas. Hay daños en 285 centros de salud y 2.838 establecimientos educativos, en 450 municipios de 15 departamentos. Valle del Cauca concentra 163 muertes y Risaralda, 104.

Una firma privada estimó pérdidas físicas directas cercanas a 30 billones de pesos en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas: unos 24,5 billones en edificaciones y 5,5 en infraestructura. El Gobierno anunció el “Plan Milagro de Reconstrucción”, a cargo del Ministerio de Vivienda; alivios económicos; un primer tramo de crédito del Banco Mundial por 200 millones de dólares; y la consigna de que “la tierra tembló, pero Colombia no se quebró”.

La entrega de balones permanece como un punto de roce sobre la empatía oficial. La atención pública, sin embargo, se ha desplazado hacia las cifras de víctimas, la magnitud de los daños y si la reconstrucción llegará a tiempo a quienes aún piden techo, agua y escuela.

Generado con ayuda de la IA

Lea también: Humedal La Carola: jornada de recuperación ambient…