Abelardo de la Espriella y sus comentarios contra mujeres periodistas: una polémica que no puede normalizarse
La nueva controversia alrededor de Abelardo de la Espriella volvió a encender el debate sobre los límites del discurso público en la política colombiana. Entre el 12 y 13 de mayo de 2026, el abogado penalista y aspirante presidencial protagonizó dos entrevistas que generaron fuertes críticas por sus comentarios hacia mujeres periodistas, considerados por distintos sectores como machistas, agresivos y descalificadores.
Aunque el candidato ofreció disculpas por uno de los episodios, las reacciones en redes sociales y medios de comunicación apuntan a algo más profundo: la repetición de conductas y expresiones que muchos consideran incompatibles con la figura de un aspirante a la Presidencia de Colombia. La discusión ya no gira únicamente sobre una frase desafortunada, sino sobre un patrón de comportamiento que para muchos no puede seguir siendo minimizado bajo el argumento del humor o la confrontación política.
Comentarios sexuales en entrevista desataron indignación
La primera polémica ocurrió durante una entrevista en el programa digital “Piso 8”, en medio de una conversación en tono humorístico. Allí, Abelardo de la Espriella hizo comentarios de carácter sexual relacionados con una fotografía suya en ropa deportiva, asegurando que esa imagen le había ayudado a ganar votos femeninos.
Durante el espacio, el candidato le pidió a la periodista Laura Rodríguez que hiciera zoom sobre la imagen y opinara al respecto, generando incomodidad evidente en la mesa de trabajo. Posteriormente, la comunicadora expresó públicamente que se sintió “vulnerada, acosada y asqueada”, afirmando que lo sucedido no podía reducirse a una simple broma.
Las declaraciones provocaron una ola de rechazo en redes sociales, donde usuarios, líderes políticos y periodistas cuestionaron la actitud del candidato presidencial. Para muchos, el problema no fue únicamente el comentario sexual, sino el hecho de poner a una periodista en una situación incómoda durante el ejercicio de su trabajo.
Horas después, Abelardo de la Espriella publicó un mensaje de disculpas en la red social X, asegurando que nunca actuó con mala intención y que simplemente siguió el tono humorístico del programa. Sin embargo, el episodio ya había abierto nuevamente el debate sobre la manera en que algunos dirigentes y figuras públicas se relacionan con las mujeres en escenarios mediáticos.
La confrontación con “Malú” en Noticias Caracol
La segunda controversia ocurrió durante una entrevista en Noticias Caracol con la periodista María Lucía Fernández, conocida como “Malú”. En medio de la conversación, la comunicadora le preguntó al candidato sobre una antigua frase suya: “la ética no tiene que ver con el derecho”.
La periodista cuestionó si, bajo esa visión, un eventual gobierno suyo podría actuar sin ética. La respuesta de Abelardo de la Espriella rápidamente elevó el tono del diálogo. El candidato defendió su posición desde el ámbito jurídico y filosófico, pero también acusó a la periodista de actuar con “mala fe”, de tener “veneno” y de ser “ignorante” por no comprender el tema.
El intercambio se volvió tenso y fue ampliamente compartido en redes sociales. Para muchos usuarios, la reacción del aspirante presidencial reflejó nuevamente una actitud confrontativa y despectiva frente a una periodista que realizaba preguntas legítimas sobre su postura política e ideológica.
Aunque sus seguidores defendieron su estilo directo, las críticas apuntaron a que este tipo de respuestas terminan convirtiéndose en ataques personales contra mujeres periodistas que ejercen su labor en escenarios políticos.
Un comportamiento repetitivo que preocupa en campaña
Las recientes polémicas no aparecen aisladas dentro de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella. En meses anteriores, el candidato ya había generado controversias por declaraciones relacionadas con protestas sociales, seguridad y orden público, consolidando una imagen de confrontación permanente.
Sin embargo, lo ocurrido esta semana tomó una dimensión distinta porque involucra comentarios sexuales y expresiones descalificadoras hacia mujeres periodistas. Diversos sectores consideran preocupante que este tipo de comportamientos se repitan y luego sean justificados como humor, espontaneidad o respuestas propias del debate político.
El centro de la discusión hoy no es solamente si el candidato pidió disculpas o si sus palabras fueron sacadas de contexto. Lo que muchas voces cuestionan es la normalización de conductas que pueden resultar humillantes, intimidantes o irrespetuosas hacia las mujeres en espacios públicos.
En plena campaña presidencial, el país también observa cómo los aspirantes manejan la crítica, responden a preguntas incómodas y tratan a quienes ejercen el periodismo. Para analistas y ciudadanos, ese comportamiento también habla de la forma en que podrían ejercer el poder.
La controversia alrededor de Abelardo de la Espriella deja así una reflexión abierta sobre el lenguaje político en Colombia y sobre la necesidad de exigir debates más respetuosos, especialmente cuando se trata de figuras que aspiran a dirigir el país.
Generado con ayuda de la IA
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