Contraloría advierte riesgos fiscales por falta de seguro en aeronave Hércules accidentada en Putumayo

La Contraloría General de la República encendió las alarmas sobre la gestión del riesgo en el sector defensa tras evidenciar que la aeronave C-130 Hércules, matrícula FAC 1016, accidentada el pasado 23 de marzo de 2026 en Puerto Leguízamo (Putumayo), no contaba con una póliza de seguro vigente al momento del siniestro.

El hallazgo, revelado en el marco de actuaciones de control fiscal, expone al Estado colombiano a asumir directamente los costos derivados del accidente, incluyendo eventuales indemnizaciones, lo que representa un riesgo significativo para el patrimonio público.

Baja cobertura de aseguramiento en la flota aérea

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es que solo el 19 % de las aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana están aseguradas actualmente, lo que evidencia una amplia brecha en la cobertura de riesgos.

Según el ente de control, esta situación refleja debilidades estructurales en la gestión del riesgo, particularmente en aeronaves desplegadas en zonas de alta exposición operativa. Incluso, se identificaron inconsistencias en la valoración del riesgo: mientras algunas aeronaves con alta exposición estarían subestimadas, otras con menor riesgo tendrían sobrevaloración en sus esquemas de aseguramiento.

Un informe financiero conocido por medios nacionales advierte que asegurar las 272 aeronaves que actualmente no cuentan con póliza —equivalentes al 81 % de la flota— tendría un costo aproximado de 61,2 millones de dólares, es decir, cerca de 244.800 millones de pesos.

Limitaciones presupuestales afectan modernización

Aunque el presupuesto del sector defensa ha crecido en los últimos años, la Contraloría advierte que este incremento no ha sido suficiente para cubrir necesidades clave como mantenimiento, modernización, reposición de equipos y fortalecimiento de la gestión del riesgo.

De acuerdo con el análisis, apenas el 4,6 % del presupuesto de defensa y seguridad se destinó a inversión, lo que equivale a unos 3,8 billones de pesos. Esta baja proporción limita la capacidad del sector para actualizar sus capacidades tecnológicas y operativas, generando riesgos de obsolescencia.

En el caso específico del Hércules FAC 1016, la aeronave —entregada por Estados Unidos en 2020— tenía un valor aproximado de 12 millones de dólares, más del 50 % de vida útil disponible y estaba certificada para operar hasta 2027. Sin embargo, presentaba rezagos en modernización y condiciones regulares en su cabina.

Riesgos fiscales y llamado urgente del ente de control

La Contraloría advierte que la ausencia de aseguramiento no solo afecta la protección de activos estratégicos, sino también los mecanismos de compensación económica para los tripulantes y miembros de la Fuerza Pública afectados en este tipo de siniestros.

Además, el organismo alertó sobre otros riesgos estructurales en el sector defensa, como el rezago en inversión en tecnología, la presión fiscal del régimen pensional —cuyos pasivos podrían superar los 140 billones de pesos— y la limitada disponibilidad de recursos.

Frente a este panorama, el ente de control hizo un llamado a las entidades del sector defensa para fortalecer las políticas de aseguramiento, ajustar los modelos de valoración del riesgo y aumentar de manera sostenida la inversión en modernización, mantenimiento e innovación tecnológica.

“La adecuada gestión del riesgo en el sector defensa no es opcional, es una condición necesaria para proteger el patrimonio público y garantizar la seguridad operacional”, enfatizó la Contraloría.

Finalmente, la entidad anunció que continuará con el seguimiento a este caso y a las acciones que se adopten, con el fin de prevenir la materialización de riesgos fiscales y fortalecer la sostenibilidad del sector defensa en Colombia.

Imagenes e información suministradas por la Contraloría General de la Nación

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