Arepería Mariajo: de una esquina en El Bordo a Popayán, la historia de Joana y su arepa de maíz asada al carbón

En 2013, en el municipio de El Bordo (Cauca), nació Arepería Mariajo. Joana, su fundadora, no tenía empleo y veía pocas oportunidades. Un día, caminando por las calles de Cali junto a su pareja (caleño), se antojó de una arepa. Él se la compró y le propuso vender arepas en El Bordo. Ella tenía base: su mamá era panadera y elaboraba pan de maíz en horno de leña. Joana creció con ese olor.

Llamó a su madre por teléfono y le pidió la receta “en nombre de Dios”. Así arrancó el negocio.

De la esquina y el asador prestado a las primeras ventas

Joana comenzó en una esquina de El Bordo. Su esposo, entonces barbero, la apoyó: consiguió un asador prestado de un tío, una mesa vieja que arreglaron, una canasta, una máquina de moler prestada y tres kilos de maíz. El primer día estaba nerviosa. Prendió el asador, puso las primeras arepas y el olor hizo magia. Llegaron los primeros clientes. Desde entonces, todas las tardes se volvió su cita: bajo el sol, la lluvia o el calor del asador, con charlas de quienes le decían: “Veci, son las mejores arepas que he probado”. Eso le daba fe y esperanza.

La venta la lleva en la sangre. De niña, en la galería de La Esmeralda, vendía pan con su mamá. Después ayudó con cilantro, guayabas, papas y a vecinos de la galería. Ver las mesas llenas de familias, parejas, amigos y personas que llegan solas es lo que más la apasiona.

La arepa mixta y el nombre que lleva el de su hija

La arepa más representativa es la mixta. Al inicio solo vendía con queso y jamón. Los clientes preguntaban: “¿Y no vendes con pollo?”. Al día siguiente llevó pollo. Luego pidieron carne, y después chicharrón. Así nació la mixta, que abrió camino a más variedades.

La historia familiar marca el nombre. Joana estaba embarazada de su hija y trabajaba el día del parto. Su pareja la llevó al hospital de El Bordo, pero por el alto riesgo decidieron ir a Popayán. Cogieron un bus. La vía estaba en arreglo y los carros avanzaban por partes. El conductor, avisado, pitaba y pedía paso: “Permiso, llevo una mujer que va a dar a luz”. La ingresó hasta el hospital, donde nació María José. En honor a ella, el negocio se llama Arepería Mariajo.

De El Bordo a Popayán: crecimiento en equipo y la llegada a Arepafest

Pasaron de la esquina a una casa con local, donde vivían y trabajaban. Joana le dijo a su esposo que ya no se daba abasto sola. Él dejó la barbería y se unieron. El negocio se volvió fuente de empleo. Con la visión de llegar más lejos, se trasladaron a Popayán. Empezaron con un local pequeño y cuatro mesas; eran tres, con la bebé María José, que creció entre el olor a arepas asadas y salsas. Luego pasaron a un espacio con 12 mesas y, más tarde, al lugar actual. No fue fácil: constancia, trabajo, fe y el apoyo de los clientes les permitieron sostenerse.

Por eso participan en Arepafest 2026. Joana ve la oportunidad de darse a conocer, conectar con nuevos clientes, reactivar la economía local y formar parte del evento. Espera que se abran otras puertas, llegar a otro público y contar con el apoyo de quienes ya los conocen. Será otra experiencia en su camino.

Su mensaje es claro: “Vengan todos a probar una arepa 100 % de maíz, asadas al carbón y hechas con amor y sabor”.

Arepería Mariajo es un ejemplo de cómo el oficio, la familia y la persistencia convierten una idea en un negocio que sigue creciendo en el Cauca y ahora busca visibilidad en Popayán a través de Arepafest.

Imagenes s información suministradas por Arepería Mariajo, ubicadas en el Barrio Esmeralda

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