Fiscalía reactiva órdenes de captura contra 46 exgestores de paz o representantes en las mesas de la política de Paz Total

La Fiscalía General de la Nación reactivó este 1 de septiembre de 2026 las órdenes de captura contra 46 integrantes de tres grupos armados ilegales que el gobierno anterior había designado como “gestores de paz” o representantes en las mesas de la política de Paz Total. La decisión quedó consignada en la Resolución 0263 de 2026, firmada por la fiscal general Luz Adriana Camargo, después de que el presidente Abelardo de la Espriella revocara esas calidades el 28 de agosto.

El nuevo gobierno dio por cerradas las mesas de diálogo. Argumentó que no existió voluntad real de paz y que, durante las negociaciones, los grupos se habrían fortalecido en el territorio. Con la pérdida de ese estatus, las órdenes de captura que estaban suspendidas volvieron a estar vigentes y la fuerza pública puede perseguir de nuevo a los señalados.

Quiénes quedan otra vez en la mira

La medida cubre a 27 personas del Estado Mayor de Bloques y Frentes (EMBF), disidencia de las FARC comandada por alias Calarcá; 13 de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB, antes conocida como Segunda Marquetalia); y 6 de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).

Entre los más conocidos figuran Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá, máximo cabecilla del EMBF; José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza, segundo al mando de la CNEB y jefe de su delegación; y Giovanny Andrés Rojas, alias Araña, jefe militar de Comandos de Frontera, vinculado a la CNEB. La extradición de este último ya había sido autorizada. En el listado también aparecen alias Andrey, Jhon Mechas (o John Catatumbo), Popeye, Allende y Érika, entre otros.

Mientras tuvieron el reconocimiento como gestores o representantes, esas órdenes de captura no se ejecutaban. Al revocarse la designación, la Fiscalía las reactivó para que las autoridades puedan actuar sin esa barrera jurídica temporal.

El desmonte de la Paz Total

La reactivación no es un hecho aislado. Forma parte del desmonte de la Paz Total impulsado por el gobierno de De la Espriella, que ya había cerrado formalmente los espacios de negociación con estos grupos. Durante el gobierno de Gustavo Petro, varios de estos cabecillas siguieron siendo señalados de delitos graves —ataques, homicidios, narcotráfico y control territorial— pese a los beneficios temporales que les otorgó su rol en las mesas.

En el Cauca, donde operan frentes del EMBF y estructuras ligadas a la CNEB, esa contradicción se vivió en carne propia: comunidades rurales, vías y cascos urbanos convivieron con presencia armada, reclutamiento y disputas, mientras en Bogotá se hablaba de gestores de paz. Popayán y los municipios del norte, Pacífico y Macizo vieron cómo la negociación no se tradujo, en la práctica, en un cese verifiable de la violencia.

Qué implica ahora en el territorio

Con las órdenes de captura otra vez activas, la Policía, el Ejército y la Fiscalía recuperan herramientas para localizar, capturar y judicializar a quienes figuran en la resolución. Eso no significa resultados inmediatos: varios de los señalados permanecen en zonas de difícil acceso, con redes de apoyo y control sobre corredores de economía ilegal.

Para el Cauca la decisión tiene un peso político y de seguridad. Cierra un ciclo en el que cabecillas con procesos abiertos circulaban con un manto de interlocución oficial. Al mismo tiempo, abre un escenario de mayor confrontación si los grupos responden con ofensivas o se replegan para reorganizarse. Las autoridades locales y las comunidades quedan otra vez en el centro: necesitan información clara, protección a líderes y continuidad de la investigación penal, no solo el anuncio de las órdenes.

La Fiscalía insiste en que la reactivación es consecuencia jurídica de la revocatoria presidencial, no un capricho coyuntural. El gobierno, por su parte, sostiene que no habrá diálogos con organizaciones que usaron la mesa para ganar tiempo y territorio. El siguiente capítulo se escribirá en operativos, audiencias y, sobre todo, en si la violencia en departamentos como el Cauca baja o se recicla bajo nuevas siglas.

Generado con ayuda de la IA

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