Hotel Dann Monasterio deja de operar en Popayán: la cadena Dann entrega el inmueble este 31 de agosto

Este 31 de agosto de 2026 la cadena Hoteles Dann deja de administrar el histórico Hotel Dann Monasterio, en el centro de Popayán. A partir de esa fecha el establecimiento ya no opera bajo esa marca. El inmueble, un exconvento franciscano del siglo XVI, es propiedad de la Gobernación del Cauca. Dann lo administraba desde 1998 mediante un contrato de arrendamiento que venció hoy y no se renovó.

Durante 28 años la cadena promovió el hotel —y con él a Popayán— en circuitos nacionales e internacionales, junto a sus sedes en Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena, Barranquilla y Quito. El recambio no significa que el edificio deje de ser hotel ni que la Gobernación lo venda. Sí cambia el operador, el nombre comercial y, al menos por ahora, el canal de reservas y marketing que Dann sostenía.

Por qué no se renovó el arriendo

Hoteles Dann venía operando el claustro de la Calle 4 desde 1998. Al vencerse el contrato, la cadena pidió nuevas condiciones porque el negocio, según fuentes locales, venía registrando pérdidas. La Gobernación del Cauca, dueña del predio y representada por el gobernador, no aceptó prorrogarlo. En círculos de la ciudad se rumoreaba además que el departamento ya evaluaba otras opciones para el inmueble.

Las pérdidas se relacionan con el entorno económico de Popayán: problemas de orden público, bloqueos frecuentes de la vía Panamericana, cierres temporales del aeropuerto Guillermo León Valencia por ceniza del volcán Puracé y una ocupación hotelera frágil fuera de Semana Santa y del Congreso Gastronómico. En ese contexto, una cadena con respaldo nacional no logró pactar la renovación. El medio local Periódico La Campana lo resumió así: es otra empresa que se va de Popayán.

Empleo, proveedores y la oferta del centro

Dann mantenía una nómina permanente de unos 35 a 38 empleados y más de una docena de puestos flotantes en cocina, eventos, aseo y operación. También compraba a proveedores locales. Esa cadena se rompe o se renegocia con quien asuma el hotel. En una ciudad donde el turismo formal ya venía golpeado, el efecto se siente primero en familias del centro.

El Hotel Dann Monasterio era uno de los pocos de categoría alta en el casco histórico: 47 habitaciones, piscina, restaurante, salones y un edificio de 1570. Turistas de congresos, Semana Santa, gastronomía y viajes de negocios lo usaban como referente. Si hay vacío de operación, caída de estándar o un recambio lento, parte de esa demanda se desplaza a Cali, a alojamientos informales o simplemente no llega. En Semana Santa de 2026 el centro sí llenó; el resto del año la ocupación de Popayán sigue siendo inestable.

Imagen de ciudad y clima de negocios

Durante casi tres décadas Dann usó su red para poner a Popayán en mapas de reserva nacionales e internacionales. El Monasterio no era solo un hotel: era la vitrina de lujo del centro histórico. Al salir la marca, la ciudad pierde ese canal hasta que otro operador —si llega con músculo comercial— lo reemplace.

El episodio también envía una señal a inversionistas. Que una cadena consolidada no haya podido sostener el arriendo refuerza la idea de que operar en Popayán es costoso y riesgoso cuando las vías se cierran, el aeropuerto se para por el volcán y la demanda se concentra en pocas temporadas.

Patrimonio: el edificio sigue, el operador no

El inmueble es Bien de Interés Cultural. Dann dejó una operación profesional de mantenimiento, estándares y capacitación. Quien entre ahora necesita capacidad financiera para aguantar pérdidas y cuidar un edificio húmedo, antiguo y simbólico. Si el recambio sale mal, el riesgo no es solo comercial: es de deterioro de un ícono de la ciudad blanca.

Lo que no cambia de inmediato es la propiedad. La Gobernación sigue siendo dueña y puede buscar otro operador. El edificio no se vende ni se demuele. En temporadas fuertes Popayán seguirá moviendo turismo. El impacto real dependerá de qué tan rápido y con qué calidad reabra el hotel bajo otra administración, que aún no se ha anunciado con claridad.

En resumen: no es el fin del Monasterio, pero sí un golpe al empleo formal, a la promoción externa de Popayán y a la confianza empresarial, en un momento en que la ciudad ya pelea contra vías cerradas, volcán y baja ocupación fuera de temporada.

Generado con ayuda de la IA

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