Presidencia del Senado: Cepeda vota por el candidato de Uribe y golpea a De la Espriella
La instalación del nuevo Congreso de la República el 20 de julio de 2026 dejó una de las definiciones políticas más inesperadas del año: la presidencia del Senado quedó en manos de Honorio Miguel Henríquez Pinedo, del Centro Democrático. El resultado, definido en votación secreta, no solo sorprendió a las bancadas tradicionales, sino que expuso una de las contradicciones más fuertes de la política colombiana reciente: el respaldo abierto de Iván Cepeda y varios senadores del Pacto Histórico al candidato que Álvaro Uribe había impulsado.
La disputa por la presidencia del Senado y el triunfo de Henríquez
Ese mismo 20 de julio y en la madrugada del 21 se eligió la mesa directiva del Senado para el periodo 2026-2027. Honorio Henríquez obtuvo 56 votos, frente a los 45 de Alfredo Deluque, del Partido de la U, y un voto en blanco. Henríquez, además de presidente del Senado, se convierte automáticamente en presidente del Congreso.
La elección no fue producto de un acuerdo previo. El Centro Democrático partía con sus 17 senadores y algunos aliados puntuales. Deluque, por su parte, contaba con el respaldo expreso del presidente electo Abelardo de la Espriella y, en teoría, con los números de liberales, conservadores, La U, Cambio Radical, Salvación Nacional y parte de los verdes. Sin embargo, en el secreto de la urna esos cálculos se derrumbaron: cerca de diez apoyos se evaporaron.
La contradicción de Cepeda: el “enemigo número uno” votó por el candidato de Uribe
Lo más llamativo —y lo que generó el mayor debate político y mediático— fue el gesto de Iván Cepeda. Históricamente uno de los principales adversarios de Álvaro Uribe y del uribismo, el senador del Pacto Histórico mostró públicamente su voto a favor de Honorio Henríquez. Varios de sus compañeros de bancada hicieron lo mismo.
El Pacto Histórico, la mayor fuerza individual del Senado con alrededor de 26 curules, explicó que no se trataba de una alianza con el Centro Democrático, sino de un voto en contra de Abelardo de la Espriella. Argumentaron que buscaban evitar una concentración excesiva de poder del presidente electo y garantizar un espacio real de oposición. Algunas voces internas hablaron incluso de enfrentar “el fascismo” o el estilo confrontacional que, según ellos, representa De la Espriella.
Uribe, por su parte, agradeció públicamente el respaldo y calificó a Henríquez como “ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático”. El Centro Democrático celebró la victoria como un triunfo de autonomía dentro de la coalición que había apoyado al nuevo gobierno.
El golpe anticipado a Abelardo de la Espriella
Para el presidente electo, quien se posesiona el 7 de agosto, el resultado representa su primera derrota política importante antes de llegar a la Casa de Nariño. De la Espriella había impulsado a Alfredo Deluque desde la campaña y esperaba controlar ambas mesas directivas del Congreso. La pérdida de la presidencia del Senado deja claro que no maneja automáticamente las mayorías legislativas.
Además, el movimiento afecta la estrategia del Centro Democrático en la Cámara de Representantes. Según reportes de la periodista D’arcy Quinn, hubo reuniones entre sectores del uribismo y el Pacto Histórico para asegurar la victoria de Henríquez. Ese acercamiento pone en riesgo la posibilidad de que Daniel Briceño, quien tenía casi asegurada la presidencia de la Cámara con el apoyo de De la Espriella, logre el cargo. Un mismo partido no puede ocupar las dos presidencias en el mismo periodo, y varios analistas ya hablan de una “traición” al representante.
El escenario abre una pregunta que recorre los pasillos del Congreso y los análisis de medios: ¿estamos ante el nacimiento de un “PetroUribismo” táctico para debilitar al presidente electo? Por ahora, lo único claro es que las dos fuerzas más antagónicas del país —el Pacto Histórico y el Centro Democrático— coincidieron, al menos por una noche, en frenar el avance de Abelardo de la Espriella.
Honorio Henríquez será quien imponga la banda presidencial el 7 de agosto. Y la presidencia del Senado quedó, de manera inesperada, como el primer contrapeso institucional al nuevo gobierno.
Generado con ayuda de la IA
Lea también: Contrabando de licores: Gobernación del Cauca deco…
