De la defensa de un humedal a una candidatura: coherencia y memoria en el Cauca

Por Susan Solano, candidata a la Cámara de Representantes por el Cauca

Hablar de mi candidatura a la Cámara de Representantes por el Cauca es hablar, antes que nada, de coherencia. Mi historia política no comenzó en una oficina ni en una campaña. Comenzó a los 13 años, defendiendo un humedal en Popayán.

El inicio: la defensa del humedal en Popayán

Mi camino como lideresa social y activista empezó cuando, junto a Yulia Ávila, Diana Álvarez y muchos ciudadanos payaneses, salimos a protestar contra la construcción del Centro Comercial Campanario en uno de los humedales más importantes de la ciudad. Allí descansaban aves migratorias que viajaban entre el norte y el sur de América.

En ese momento entendí que defender la vida, el agua y la naturaleza no era una moda ni una postura pasajera: era una causa que marcaría mi existencia.

Era estudiante del Colegio Champagnat de Popayán. Marchar no era sencillo. Requería permisos, explicaciones y, sobre todo, determinación. Mi papá me apoyaba en silencio. Firmaba autorizaciones en blanco y me decía que escribiera que salía “por asuntos personales”. Esos asuntos personales eran, en realidad, mi primer compromiso colectivo. Aprendí que la ciudadanía no se memoriza: se ejerce.

Representación estudiantil en UNIMAYOR (2017–2019)

En 2017 fui elegida Representante de los Estudiantes ante el Consejo de Facultad de Ciencias Sociales y de la Administración en la Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca. Allí comprendí que la participación no solo vive en la movilización social, sino también en las mesas donde se toman decisiones académicas y administrativas.

Defender derechos estudiantiles implicaba estudiar reglamentos, debatir propuestas y construir consensos sin perder de vista que cada decisión afectaba la vida de cientos de jóvenes.

2018: la protesta y la dignidad

En 2018 marchábamos hasta 500 estudiantes organizados, conscientes de que estaba en juego la educación pública. Ese año conocimos el caso de Esteban Mosquera, estudiante de la Universidad del Cauca, quien perdió un ojo durante las protestas tras el impacto de un artefacto lanzado por el ESMAD.

Su historia nos recordó que el derecho a la protesta podía costar la integridad física. Lo que defendíamos no era solo una reforma: era dignidad.

2021: la pérdida de Sebastián Quintero

El 14 de mayo de 2021, Popayán fue golpeada por la muerte de Sebastián Quintero Múnera durante el estallido social. Sebastián no era una cifra. Era mi amigo. Uno de los que marchaba con nosotros.

Su muerte me quebró. Caí en una depresión profunda y cuestioné la lucha, la política y el sentido de seguir exponiéndonos.

2022–2023: memoria y justicia

En 2022 realicé mi especialización en alta gerencia en UNIMAYOR y asumí la representación estudiantil ante el Consejo Directivo, el máximo órgano de dirección. Allí entendí que la memoria también es justicia.

Luché para que el nuevo coliseo menor de la institución llevara el nombre de Coliseo Menor Sebastián Quintero Múnera. No era un gesto simbólico: era honrar a quien creyó en la participación. Y lo logramos. La mesa directiva aprobó el nombre.

A comienzos de 2023 me gradué de la especialización.

Europa, Gorgona y el reencuentro con mis causas

En abril de 2023 decidí irme a Europa. Me fui agotada, desilusionada, rota por tantas pérdidas. Pero mis causas no me abandonaron.

En España escribí una carta al presidente Gustavo Petro sobre la importancia de proteger la Isla Gorgona y su arrecife coralino. Luego, en Malta, continué hablando con personas de distintos países sobre la urgencia de proteger los ecosistemas estratégicos del Cauca.

Volver al medio ambiente fue también una forma de sanar. Poco a poco me reconcilié con la promesa que hicimos entre amigos: no abandonar la lucha.

La candidatura a la Cámara por el Cauca

Antes de este momento rechacé avales para otros cargos porque no eran coherentes con mis convicciones. Mi candidatura no nace del cálculo político, sino de una historia consistente, incluso cuando ha sido dolorosa.

He marchado con miles de estudiantes.
He sido elegida para representar institucionalmente desde 2017.
He defendido la memoria desde espacios de decisión.
He querido renunciar.
Me he ido lejos.
Y he decidido regresar.

Hoy entiendo que la transformación no puede quedarse solo en la calle: debe ocupar los espacios donde se toman decisiones.

Defender la vida, el medio ambiente, la educación y la paz no es un asunto personal. Es una responsabilidad pública.

Mi causa es el Cauca. Una tierra que me enseñó a resistir, a honrar la memoria y a creer que cada voz puede cambiar el rumbo de nuestra gente.

Desde el humedal hasta esta candidatura a la Cámara de Representantes por el Cauca, mi historia no termina aquí. Apenas comienza.

Imagenes e información suministradas por Susan Solano

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