Cinco hechos negativos que marcaron a Colombia este año y afectaron al país
El año que termina dejó un balance complejo para Colombia. A lo largo de los últimos meses, el país enfrentó decisiones económicas controvertidas, una crisis persistente en seguridad y salud, presiones externas derivadas de la política migratoria de Estados Unidos y varios escándalos de corrupción que golpearon la credibilidad del Gobierno Nacional. Estos factores no solo dominaron la agenda pública, sino que también impactaron la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
1. Decisiones económicas del Gobierno Petro y la incertidumbre financiera
La política económica del presidente Gustavo Petro generó fuertes tensiones durante el año. Aunque el Gobierno defendió sus medidas como necesarias para reducir la desigualdad, distintos sectores señalaron falta de claridad y mensajes contradictorios, especialmente frente al sector energético y la inversión privada.
El crecimiento económico del país se ubicó alrededor del 2,5 %, una cifra inferior a las expectativas iniciales y modesta frente a otros países de la región. A esto se sumó un déficit fiscal cercano al 7 % del PIB, uno de los más altos de los últimos años, lo que encendió alertas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. En el mercado laboral, aunque se registraron nuevos empleos, más del 55 % correspondieron a trabajos informales, evidenciando precariedad y baja estabilidad para millones de trabajadores.

2. Deportaciones de latinos desde Estados Unidos y su impacto regional
Las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump tuvieron efectos directos sobre América Latina y Colombia. Durante el año, se registró un aumento significativo en las deportaciones de inmigrantes latinoamericanos desde Estados Unidos, con cifras que superaron las 500.000 personas en el transcurso del año.
Colombia recibió miles de ciudadanos retornados, muchos de ellos en condiciones de vulnerabilidad económica y social. Este fenómeno generó presión sobre las autoridades locales, que enfrentaron dificultades para ofrecer programas de reintegración, empleo y atención social, evidenciando la falta de una política integral para atender el retorno masivo de migrantes.

3. Deterioro de la seguridad y fortalecimiento de grupos armados ilegales
La seguridad volvió a posicionarse como una de las principales preocupaciones de los colombianos. Durante el año, se reportó un fortalecimiento de grupos armados ilegales, con presencia creciente en varias regiones del país y un aumento de acciones violentas contra la Fuerza Pública y la población civil.
Las cifras de homicidios se mantuvieron elevadas y, en algunas ciudades y zonas rurales, mostraron incrementos frente al año anterior. Además, delitos como la extorsión, el sicariato y las masacres continuaron afectando a comunidades, especialmente en departamentos como Cauca, Nariño y Antioquia. La política de “paz total” fue cuestionada por la falta de resultados concretos y por la percepción de un debilitamiento del control estatal en varios territorios.

4. Crisis estructural del sistema de salud
El sistema de salud atravesó uno de sus momentos más críticos. Las deudas acumuladas de las EPS superaron los 30 billones de pesos, lo que provocó el cierre de servicios, retrasos en pagos a hospitales y clínicas, y dificultades para garantizar atención oportuna a los pacientes.
Solo una minoría de las EPS cumplió con los requisitos financieros mínimos, lo que agravó la crisis. Durante el año, se registró un aumento en las quejas ciudadanas y en las acciones de tutela por negación de servicios, medicamentos y tratamientos. La incertidumbre generada por la reforma a la salud, que no logró avanzar de manera definitiva, profundizó el deterioro del sistema y el malestar de los usuarios.

5. Escándalos de corrupción que golpearon al Gobierno Nacional
El discurso anticorrupción del Gobierno se vio seriamente afectado por varios escándalos de alto perfil. El caso de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reveló el desvío de recursos públicos y presuntas irregularidades en la contratación, involucrando a altos funcionarios y operadores políticos.
A estos hechos se sumaron las investigaciones contra figuras cercanas al Ejecutivo, entre ellas el exministro de Hacienda Ricardo Bonilla, el exministro Luis Fernando Velasco y Nicolás Petro, hijo del presidente, todos vinculados a procesos judiciales que generaron un fuerte impacto político. Estos casos minaron la confianza ciudadana y reforzaron la percepción de que la corrupción sigue siendo un problema estructural en el país.

Conclusión: un año marcado por la incertidumbre y los retos pendientes
En conjunto, estos cinco hechos reflejan un año difícil para Colombia, caracterizado por la incertidumbre económica, el deterioro de la seguridad, una profunda crisis en el sistema de salud y escándalos de corrupción que afectaron la credibilidad institucional. A ello se sumaron presiones externas como las deportaciones masivas desde Estados Unidos, que evidenciaron vulnerabilidades sociales no resueltas.
El desafío para el país será enfrentar estos problemas estructurales con decisiones claras, recuperar la confianza ciudadana y fortalecer la institucionalidad en un contexto político y social cada vez más exigente.
Generado con ayuda de la IA
