Campeonas del mundo: la selección colombiana de hockey subacuático Sub-19 femenina hace historia en Turquía

Colombia se coronó campeona mundial en la categoría Sub-19 femenina del Campeonato Mundial de Hockey Subacuático celebrado en Turquía. Fue la única representante de Latinoamérica en esa categoría y reafirmó el estatus del país como potencia en este deporte de alta exigencia. En la edición anterior habían logrado el bronce; esta vez se llevaron el oro. La delegación completa tuvo una actuación sobresaliente: oro en Sub-19 femenina, plata en Sub-19 masculina, bronce en Sub-24 femenina y cuarto lugar en Sub-24 masculina.

El hockey subacuático, también conocido como underwater hockey u octopush, se disputa en el fondo de la piscina. Dos equipos de seis jugadores, en apnea (sin respirar), impulsan un disco (puck) con un stick pequeño hacia el arco rival. Exige control extremo de la respiración, técnica precisa y una condición física excepcional.

El logro histórico y el contexto del triunfo

Este título tiene un valor especial. Colombia no solo ganó, sino que demostró que puede competir al más alto nivel mundial con recursos limitados. El equipo no partía como favorito y sorprendió con su rendimiento. Las jugadoras ahora se concentran en terminar el colegio y prepararse para futuros mundiales, mientras el modelo de autofinanciación que las llevó hasta Turquía busca continuar para otras competencias.

El camino de preparación y el equipo que lo hizo posible

Dirigidas por el entrenador antioqueño Freddy Miranda, también estratega del club Galápagos de Medellín, las deportistas se prepararon en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot. Entrenaban cinco veces por semana combinando estudios y deporte. De las 12 jugadoras, ocho pertenecen al club Galápagos, tres a Cardumen y una a Aletas.

Entre las figuras destacadas aparecen Ana Sofía Ríos Blandón (17 años, lateral, de Medellín), Kimberly Hernández y Sophia Núñez Escobar (Envigado). Todas ellas compaginaron la exigencia académica con jornadas intensas de entrenamiento, un equilibrio que habla de disciplina y madurez.

La historia detrás: vendieron café y postres para viajar

Lo más impactante de esta hazaña no está solo en el resultado, sino en el sacrificio. La Federación Colombiana de Actividades Subacuáticas (FEDECAS) no financió el viaje. Cada jugadora tuvo que reunir aproximadamente 20 millones de pesos para tiquetes, estadía y participación.

Las familias organizaron iniciativas independientes. Ana Sofía Ríos Blandón y su madre Paula Blandón vendieron café durante un año y medio. Empezaron con el emprendimiento familiar y luego se aliaron con Altamira Coffee (de Santuario, Risaralda), que creó una edición especial: “El café de la Selección Colombiana de Hockey Subacuático”, cosechado a 1.750 msnm y vendido a $42.000 el empaque de 340 gramos (grano o molido). Otras familias vendieron postres, frutas, tamales, empanadas, camisetas y realizaron rifas, especialmente en las ciclovías.

Paula Blandón resumió el proceso: “Fue un proceso independiente para cada jugadora… Ellas hicieron muchos esfuerzos; estudian y entrenan al mismo tiempo. Mis respetos y admiración para mi hija y sus compañeras”. Kimberly Hernández agradeció a “nuestras familias y amigos, que sin dudarlo siempre están dispuestos a vender… que los sueños sí se hacen realidad”.

Ana Sofía y varias compañeras han señalado públicamente la necesidad de mayor apoyo institucional, no solo económico, sino de herramientas para que el deportista pueda competir sin tanto desgaste extra.

Significado de una victoria de resiliencia

Esta es una victoria de resiliencia, disciplina y apoyo familiar más que de recursos oficiales. Es una de las historias deportivas más inspiradoras del momento en Colombia: de vender café y postres en la ciclovía a ser campeonas del mundo en Turquía. El equipo demostró que el talento y la determinación pueden superar las limitaciones cuando hay unión y esfuerzo colectivo.

Las campeonas regresan a casa con un título que las acredita como las mejores del planeta en su categoría y con un mensaje claro: los sueños se construyen con trabajo diario, incluso cuando las instituciones no acompañan del todo. Ahora el reto es mantener el nivel y lograr que el apoyo institucional crezca al ritmo de estos resultados.

Generada con ayuda de IA

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